Los libros que me formaron: filosofía, sentido y acción
Un recorrido por las lecturas que moldearon mi forma de ver la vida, el trabajo y el liderazgo.
No empecé leyendo filosofía por obligación académica ni por recomendación de alguien. Empecé porque quería entender algo que siempre sentí pero no sabía articular: ¿por qué hay gente que actúa y gente que solo piensa? Los libros me dieron el vocabulario para esa pregunta — y algunos me dieron la respuesta.
Kafka y la incomodidad de la parálisis
El primer libro de filosofía que leí fue La Carta al Padre de Kafka. Y me incomodó profundamente. No por lo que dice — por lo que representa. Kafka era brillante. Tenía la capacidad intelectual para hacer cualquier cosa. Y aun así, se pasó la vida paralizado, victimizándose, escribiendo cartas que nunca envió.
Para mí, Kafka se convirtió en la antítesis de todo lo que quiero ser. Un recordatorio de lo que pasa cuando el pensamiento reemplaza la acción. Pensar sin actuar es cobardía intelectual. Es tener todas las herramientas y dejarlas oxidar en un cajón porque tienes miedo de usarlas mal.
La victimización es la tumba de la ambición. El momento en que decides que el mundo te debe algo, dejas de construir.
Kafka me enseñó exactamente lo que no quiero ser. Y a veces, saber lo que no quieres es más valioso que saber lo que sí.
Nietzsche y el Superhombre que ya existía
Después llegó Nietzsche. Leí El Anticristo y algo hizo clic. La tesis de Nietzsche que más me impactó fue su lectura de Jesús — no como figura religiosa, sino como el estoico definitivo.
Lo que hizo a Jesús una figura tan poderosa no fueron los milagros ni las escrituras posteriores. Fue algo mucho más simple: tenía una misión, tenía un formato de vida, y lo siguió hasta el final sin dar un paso atrás. Nunca se victimizó. Nunca pidió que el camino fuera más fácil. Aceptó lo que venía y siguió caminando.
Eso es el Superhombre de Nietzsche en su forma más pura. No alguien con poderes sobrehumanos — alguien con una convicción sobrehumana. Alguien que define su propósito y lo persigue sin importar el costo.
Camus y Sísifo: el arte de seguir empujando
Albert Camus fue el libro más difícil que he leído. Confieso que muchas partes se me escaparon. Pero al final, cuando llegué a Sísifo, todo convergió.
Sísifo empuja una roca cuesta arriba por la eternidad. Cada vez que llega a la cima, la roca cae. Y Sísifo baja a buscarla y vuelve a empujar. Camus dice que debemos imaginar a Sísifo feliz. ¿Por qué? Porque el acto de empujar es el propósito en sí mismo.
Eso es estoicismo puro. No necesitas que la roca se quede arriba para que el esfuerzo tenga sentido. El esfuerzo es el sentido. Cada día que te levantas, que trabajas, que construyes algo — aunque mañana tengas que empezar de nuevo — eso tiene valor intrínseco.
Viktor Frankl: el sentido como motor de supervivencia
El Hombre en Busca de Sentido de Viktor Frankl es, para mí, uno de los mejores libros que existen. Frankl sobrevivió Auschwitz. Y en medio del horror absoluto, llegó a una conclusión que cambió la psicología para siempre: quien tiene un "por qué" puede soportar cualquier "cómo".
Su logoterapia — la terapia basada en el sentido de la vida — me dio un framework que aplico a todo. Cuando el trabajo se pone difícil, cuando un proyecto parece imposible, cuando el cuerpo dice basta en el kilómetro 15 de una carrera: ¿para qué lo haces? Si tienes la respuesta clara, el dolor se vuelve tolerable. Si no la tienes, hasta lo fácil se siente insoportable.
El sentido de tu vida no te lo da nadie. Lo construyes tú, cada día, con cada decisión que tomas sobre quién quieres ser.
¿Quién Movió Mi Queso?: la única constante es el cambio
Un libro simple con un mensaje que la gente ignora constantemente: el cambio viene, quieras o no. Los que sobreviven son los que se mueven primero.
En un mundo corporativo donde la gente se aferra a procesos, títulos y zonas de confort, este libro es un recordatorio brutal. El queso se mueve. Siempre se mueve. Puedes sentarte a llorar donde estaba o puedes levantarte a buscarlo donde ahora está. No hay tercera opción.
El Alquimista: si el deseo está ahí, es porque puedes lograrlo
De todos los libros, El Alquimista de Paulo Coelho es el que más se quedó conmigo. La idea central es devastadoramente simple: si el universo puso un deseo en tu corazón, es porque tienes la capacidad de cumplirlo.
No es pensamiento mágico. Es una declaración de responsabilidad. Si sientes que puedes ser más, hacer más, llegar más lejos — eso no es fantasía. Es una señal. Y tu único trabajo es seguirla, con todo lo que eso implica: sacrificio, disciplina, soledad a veces, incomprensión otras.
Santiago, el pastor, deja todo para perseguir su Leyenda Personal. No porque sea fácil, sino porque no perseguirla sería traicionarse a sí mismo. Eso resuena con cada decisión importante que he tomado en mi carrera.
Lo que viene
Actualmente estoy leyendo El Manantial de Ayn Rand — un libro largo, denso, que habla de la integridad creativa y la independencia intelectual. Cada 12 semanas compartiré una nueva reflexión sobre las lecturas del periodo.
Los libros no te cambian la vida. Te dan el lenguaje para entender los cambios que ya estabas haciendo. Lee con hambre, cuestiona todo, y actúa sobre lo que resuene.